martes, marzo 29, 2005


Loidi aprendió a tirar bastante bien, aunque al final acabó con agujetas... ¡Pobruca!

viernes, marzo 25, 2005

Delirium Tremens

Aprovechando un pequeño desliz emocional y alcoholico, el pequeño Mou aquí presente se mantiene resulton en su causa y quiere quejarse de los bienes y males del mundo en este nuestro internet, red de redes y mejor y a la vez peor invento de la humanidad.

Mejor, porque nos une; peor, porque nos une demasiado. Que contradictiorio...

Adicto al elixir del corazón de las botellas...

¿Y qué pasa si nadie me entiende? Si, sigo sin ser comprendido. Sigo quejandome de las malas costumbres de la gente, pero no hago nada por evitar acabar de ser igual que ellos, igual que los demás, un calco de una sociedad apestosa, que deberia ser considerada como el primer factor de riesgo para la muerte.

Ojos que aprendan a mirar....

Si, esos que me miran. ¿Dónde ha quedado el amor? Me quejo y me quejo por tonterias sin sentido, quizás en busca de una limosna de amor que me conceda el aire, una cutre propina de sentimiento camuflada bajo una orgia de falsedades, inventadas por nuestras mentes atormentadas por una utopía digna de un relato de Shakespeare. Apartado por un mundo que ha perdido la gracia romántica de un beso...

Labios que quemen....

Si, esos labios que me besan. Esos en los que busco cada día el ardor del amor, el mordisco de la pasión, el calor del sentimiento. Si, aquellos desperdiciados en la falsedad de una mazmorra de ingenua amistad bañada en el alcohol de la noche. El sueño babilonio y los demonios de la noche se mezclan sin sentido en un batido de baile, licores, tabaco y humos de la calle, para dar lugar a amistades falsas recubiertas de mentiras, destinadas a un tango falto de alma.

Sabios que enseñen a besar...

Si, el amor. Quiero amor. No, no quiero tus besos, quiero tu amor. Quiero el sentimiento que hay tras ellos, libres de la condena del olvido y la penuria de la desconfianza.

Delirium tremens...

Y allí salgo, me baño en un tanque de alcohol quizás para ahogar ese recuerdo tuyo que chapotea cada día en el mar de mi memoria. ¿Y si lo consigo? Quizás el estado etilico pueda introducir en mi mente la mentira de unos labios que solo me rozan a mi, que solo transmiten la miel de su amor a los mios. Pero no puedo... Por más que bebo, no hago más que alejarme de ello. El pequeño colibrí se hunde de nuevo en su nido.

Hijos de la necesidad....

Tengo una muñeca que regala besos... ¿Y qué? Yo regalo favores. Yo regalo apuntes, cafés, una copita de vez en cuando, un viaje en coche cuando me da el momento. Solo quiero amor. Solo quiero sentirlo.

Lluvia de semen...

No quiero tus besos, no quiero tu pasión, ni si quiera quiero tus disculpas. Quiero sentir el temblor que tanto echo de menos...

Maltratame por caridad...

Delirium tremens...

Pero en el fondo, todo da igual. Volveré a lo mismo un dia tras otro, a la misma rutina. Tu seguirás mirando hacia el otro lado mientras yo en la esquina suplico ya no por un beso ni un gesto, si no por un guiño desinteresado de tus ojos brillantes.

Si, me importa una mierda el fisico, me importan una mierda los besos, me da exáctamente igual todo. Solo quiero sentirlo. Aquí, en mi interior.

domingo, marzo 20, 2005


Bela vino a visitar a sus coleguillas de Santander. ¡Que apos!

El glaciar debía de andar por aquí en aquellos tiempos eh...

viernes, marzo 18, 2005


Quién viviera en Vitoria... ¡Vaya fiestas!

Quién viviera en Vitoria...

Motoristas kamikaze

¿Pero qué le pasa a la gente en la calle? ¿Dónde han aprendido a conducir? Más aun, ¿es que no tienen cerebro ni conciencia?

Si quieren hacerse los dueños de la carretera, por mi perfecto, pero que no hagan que me juegue la vida ni la integridad de mi coche por ello... Ya van varias veces que he estado a un tris de atropeyar a algun motorista graciosillo que se va cruzando. Lo peor de todo, es que si les tocas el claxon o les dices algo, te llaman de todo. Claro, como ellos no se examinan para conseguir el carnet... ¿saben a caso lo que significan la mayor parte de las señales? Y bueno, los que si necesitan permiso de conducir y examinarse, aun asi, se lo pasan por donde quieren. Vamos, que les da exactamente igual: ellos son más pequeños, rápido y ágiles, asi que automáticamente tienen el derecho por nacimiento de poner en riesgo tu vida y la de los demás para que lleguen antes a alguna estupida actividad, o para fardar con la jovencita que llevan detrás. Eso si, si les das un pequeño golpe, eres un mal nacido y un abusón. Si es que...

Hasta hace no demasiado, cogí la manía de perseguir con el coche a los motoristas que iban haciendo el merluzo, pero es que ya... empiezo a ignorarlos. El perseguirles no es más que un arrebato de ira por su inmensa imbecilidad, y no sirve de nada; y el pasar de ellos, pues hombre, es bueno par el corazón, el estres, y el bolsillo, pues evitamos posibles multas por intentar tomarnos la justicia por nuestra mano.

Pero si no la tomamos, ¿quién la toma? A mi me ponen multas porque se me pasa el periodo de aparcamiento o parar dos minutos en linea amarilla para coger un ordenador de 30kg, pero al chico que va con su "jenny" colgada de la espalda en su moto, haciendo el merluzo por la calle y adelantando por donde no debe, hay que protegerle.

Claro, es que los conductores de coche vamos como locos. Somos unos pijos. Somos unos rebeldes, ¡sobretodo los jovenes! Somos enemigos públicos número uno.

Pero bueno, si el señor presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla, aparca con su coche oficial (un impresionante Audi 8 negro) donde se le pone en gana, eso no es malo. Total, solo se para en medio de un paso de cebra para bajarse a comprar el pan, o adelanta sin poner el intermitente (casos constatados por el que aquí escribe). Nada, como fue elegido democráticamente...

Esa es otra, y a esto derivo. ¿Democraticamente? En fin... Revilla, presidente de Cantabria, del PRC (Partido Regionalista Cantabro): 6% de los votos. Vicepresidente: Dolores Gorostiaga, del PSOE. La señorita Gorostiaga, dijo antes de las elecciones, que NUNCA pactaría con el señor Revilla. Pues bien, lo hizo. Y ahora nuestro presidente ha sido votado por cuatro personajillos de la región, y tenemos que soportar sus tonterias. ¿Quién no ha leído sobre sus comentarios a cerca de la boda real? Prefiero no decir nada al respecto, que me caliendo mucho y no es plan...

Hoy, como veis, mi humor es casi inexistente. Seguramente sea por un exceso de trabajo. Empiezo a recordar lo beneficioso que es escribir estas lineas para poder desahogarse. Mañana más chicos. Chauuus

domingo, marzo 13, 2005

Nothing but the truth

El día 11 de Marzo tuvimos concentración en la Plaza de Ciencias. Ni que decir tiene que fue muchisima gente, más de la que esperaba, pero menos de la que debería de haber ido. La mayor parte de la gente piensa que no sirve de nada ir a esas cosas, aunque ciertamente, no tiene ninguna utilidad salvo recordar a las personas que perdieron sus vidas por culpa de la estupidez humana.

¿Qué nos hace a todos tan peligrosos? Nuestra autoinculcada importancia, nuestra creencia de que somos superiores a todo, y la intención comunitaria de ser algo más que animales, una especie de ser a medio camino entre el mundo animal y el de los dioses.

Que mundo más estupido. Qué especie tan abominable.

viernes, marzo 11, 2005

No lo harás

No truncarás mi libertad, no te dejaré hacerlo. Puedes decirme lo que quieras, puedes insultarme si asi lo deseas, pero seguiré expresandome a corazón abierto. Si no tienes retorica, o no te atreves a comentar públicamente, eres tan cobarde como los que matan.

No existe forma más vil de derruir la libertad y la autodeterminación que acallar las boces de las personas que se expresan.

¿Estado de derecho? Estado de deshecho.

Ni te odio ni te desprecio. Solo me das lástima.

Juegos de guerra

No a la guerra.
Not to the war.
Nicht zum Krieg.
Pas à la guerre.
Non alla guerra.
Não à guerra.
ない戦争へ
아니다 전쟁에
不是对这场战争

¿Se lo pasan bien los poderosos jugando con nosotros? ¿Seguirán eternamente manipulando sus armas del terror para mantener atenazado el grito de libertad de la humanidad?

martes, marzo 08, 2005

Lagrimas de acero

Aquella mañana Claudia tuvo serias dificultades para levantarse por la mañana. La noche anterior había llegado muy tarde de trabajar, hubo una emergencia en la clínica donde trabajaba cada tarde, y su jornada se alargó demasiado. Para colmo, su increible adicción a la lectura nocturna la ató al mundo de los despiertos durante más tiempo del que hubiera debido, sin tener en cuenta el madrugón que tendría que darse hoy.

Forzosamente se deslizó fuera de la cama, y tanteó el suelo en busca de sus zapatillas. A la vista encontró solamente una, la otra bajo la cama: detestaba que las zapatillas se le perdiesen y no fuera capaz de encontrarlas a la primera cuando se despertaba.

Preparó su café con leche de cada mañana mientras escuchaba las noticias de las siete en la Cadena SER y los tipicos anuncios de academias prometiendo mejores trabajos y salarios a los que contratasen sus cursos, preguntandose si no debería de haberse quedado un rato más en la cama y alegar algún tipo de contratiempo al llegar al trabajo. No, debía ir.

No sabe muy bien como, llegó a la calle ya bestida y arreglada, como si alguna mano milagrosa la hubiera preparado en un instante de tiempo para marchar al trabajo. Minutos después viajaba sentada en el tren que habría de llevarla a su monótono trabajo en la clínica pediatrica en la que trabajaba desde hacía ya cuatro años. Sacó de su cartera el libro que estaba leyendo, El Búcle Melancólico, una novela periodística sobre el conflicto en Euskadi. Abrió por donde el señalizador le marcaba, allá por la página 245. ¿En qué parrafo se había quedado la noche anterior? Tenía tanto sueño cuando lo dejó que casi ni se acordaba, asi que decidió leer desde el comienzo de la página: leer era gratis, ¿qué importaban unas líneas de más? Pero de menos, ¡nunca!

Una linea...

Dos lineas...

Los acontecimientos se precipitaron, como cuando una tormenta estalla de pronto en una cálida tarde primaveral. Primero llegó el rugido, luego el dolor, luego el estruendo. Relampagos de dolor se extendieron por todas sus extremidades mientras el ensordecedor trueno retumbaba en sus timpanos. Su asiento se inclinó hacia adelante en un ángulo imposible ante el resonar del acero doblandose sobre sí mismo como si fuera cartulina, sonando cual lata espachurrada de un pisotón.

Silencio. Silencio absoluto. Levantó la mirada entre un mar de sangre que inundaba los pelos de su flequillo, mirando a su al rededor. Jamás había sentido un silencio como aquel, un silencio tan ensordecedor como el estruendo de antes. Ante ella veía a un joven gritando de pánico, pero era incapaz de oirle ¿quién había bajado el volúmen? Intentó moverse, pero al hacerlo solo consiguió sentir como su espalda se desgarraba solo con el peso de su fino jersey de lana azul.

Silencio. Luz. Pánico. Terror. Sangre.

¿Qué he hecho yo? ¿Qué ha sucedido?

Retrato argumental basado en un testimonio real. Claudia es un nombre ficticio.
Suceso del 11 de Marzo de 2004



Claudia no pudo volver a leer. No lo soportaba. Aun a día de hoy, 8 de Marzo de 2005, tiene que asistir a terapias de rehabilitación por sus multiples lesiones en espalda y brazos, debido a la metralla que la explosión incrustó en su cuerpo. No ha vuelto al trabajo. No soporta los trenes. Siente pánico a los espacios abiertos. Teme las aglomeraciones.

¿Quién ha sido? ¿Qué ha sucedido en realidad?

Todos tenemos una historia que contar para ese día. Unas más tristes, otras menos. Pero absolutamente todos recordamos donde estabamos cuando nos enteramos, qué pasó ese día en nuestras vidas. Los sucesos de la mañana del 11 de Marzo de 2004 en Madrid han marcado una señal en la corteza de nuestros corazones para no ser borrada jamás. Mientras todos nos atragantabamos con las noticias que nos llegaban desde la capital, los políticos discutian sobre sus culpas y maldiciones, sus avisos y temores. Perfecto, otra fotografía más para su campaña, un empujoncito adelante para ellos, una masacre más que apuntar en la vida de los inocentes civiles que fallecieron aquel día.

Vidas destrozadas. Vidas arrasadas. ¿Para qué? ¿Ha cambiado algo? ¿Estan ustedes contentos con sus actuaciones?

¿Quién no sintió el pánico aquel día?

Mi historia. Esa mañana estaba en la capital vizcaína: Bilbao. Como cada mañana, bajé a la universidad aunque solo fuera para ir a la cafeteria o hacer algunas fotocopias en la copistería. Recuerdo que eran las 11 de la mañana y estaba sentado en la cafetería de la facultad de Ingeniería ESIDE de la Universidad de Deusto en Bilbao, junto con M. Al rato llegó I, y nos dijo que había habido un atentado en Madrid, en la estación de Atocha: sin heridos.

Si no había habído heridos, pues bueno, ni tan mal. No le dimos demasiada importancia, nos quejamos un poco del sistema y de lo imbecil que es la gente durante un par de minutos y seguimos con nuestra chachara de siempre. Al rato, se oyó el pitido de la megafonía de la facultad: las clases quedaban suspendidas hasta próximo aviso por los recientes atentados de Madrid. Mal. La cosa pintaba mal, ya no parecía un simple atentado. Había sucedido algo más. Alguien nos informó: habían estallado varios trenes en las cercanias de Madrid. ¿Varios?

Las noticias se cruzaban: nadie sabía muy bien lo que había pasado. ¿Por qué no había ni un maldito televisor en todo el campus? ¿Donde había una rádio? Salimos fuera de la facultad y nos encontramos con decenas, cientos de compañeros de la universidad, aglomerados en el parking. La mayor parte, formando pequeños corros en torno a coches abiertos de par en par, resonando sus radios con las ultimas noticias que llegaban desde la capital. Diez muertos. Veinte. Treinta. ¿Qué había sucedido? El miedo se leía en las caras de la gente.

Euskadi, tierra acostumbrada (por desgracia) a las muertes y el terrorismo. Nadie (casi) podía tragar la información que poco a poco iba entrando en la zona. Los rumores se extendían a la velocidad del ir y venir de la gente. Rumores de muerte, rumores de antentados, rumores de asedio. Incluso se escuchó el rumor de una movilización del ejercito. ¿Qué estaba pasando?

Los moviles comenzaron a sonar entonces. Familiares llamando a estudiantes. Vuelve a casa. Vuelve a Santander. Vuelve a Logroño. Sal del País Vasco. ¿Qué sucede? ¿Estan todos locos? Hace diez minutos tomabamos un café.

Doce del mediodía. Concentración en las puertas de "La Comercial", la facultad de comercio y economía de la Universidad de Deusto. Cientos de personas guardando silencio durante quince minutos, sus manos alzadas, escuchando la quietud de una ciudad que se había sumido en la parálisis total.

El camino de vuelta a casa fue tranquilo: las calles parecían haberse quedado desiertas. ¿Dónde estaba todo el mundo? Bilbao suele ser un bullicio de vida a esas horas, y en estos momentos solo pasaban un "puñado" de coches por sus calles.

Al llegar al piso compartido en el que vivía entre semana, me encontré a mis compañeros todos arremolinados en torno al televisor, atentos a las nuevas. Yo puse mi portatil conectado a internet, en busca de información sobre todos esos rumores.

Entré en el IRC en busca de noticias de primera mano, desde Madrid. Un canal se había creado solo para ello. Si antes estabamos abrumados de rumores y cuchicheos, aquello fue peor. Pero eso no fue lo realmente malo.

Un torrente de descalificaciones hacia los vascos volaban por todas partes. Todo el mundo dió por hecho que ETA había sido la autora de los atentados, sin si quiera pararse a razonarlo. Si al menos hubieran visto que los vascos no tienen la culpa... Yo no soy vasco, pero me siento como tal después de pasar tres años en la ciudad bilbaina, y aun asi me siento ofendido por la terquedad, falta de vista y locura de mucha gente que, haciendo brillar su ignorancia, clamaban contra Euskadi y sus gentes por la tragedia.

No, los vascos no son hijos de puta. No, los vascos no son una mierda. No, no merecen la muerte. Los vascos son personas como cualquier otra, y merecen el mismo respeto que los demás. No culpemos a todos por lo que hagan unos pocos.

Pero si algo recuerdo con odio de aquel día, a parte de los sentimientos que producieron en todos las imágenes que llegaban a nuestras retinas desde los televisores, fue algo que sucedió en la cafetería con el aviso por megafonia: la aptitud de algunos. A mi derecha, un grupo de cuatro personas que jugaban a las cartas, aplaudieron ante lo sucedido. Rieron en bajo, quizá por miedo, quizá por respeto, aunque seguramente por la alegría de la burla disimulada. ¿Os hacía gracia, chicos? ¿Contentos de que españoles mueran? ¿De que personas inocentes vean sus vidas destrozadas en dos segundos?

¿Merece alguien morir solo por cambiar líneas en mapas? ¿Merece perder su vida alguien en este mundo para que otros se vean beneficiados económicamente en sus ventas de petróleo, farmacos, comestibles, consumibles tecnológicos?

¿Merece si quiera alguien la muerte?

La respuesta la tenemos.


Madrid


Vitoria


Valladolid

Solo soy un Mou en su humilde blog. Pero quiero lanzar un homenaje personal a todas las victimas del terrorismo en general, y en especial a las de aquella mañana que nadie olvidará.

NUNCA OLVIDAREMOS

jueves, marzo 03, 2005

Never forgotten

Ultimamente estoy ausente de todo, no hago caso a nadie. Estoy un poco mariposa (y no en el sentido sexual xD), refiriendome a que voy de flor en flor, de persona en persona, sin prestar demasiada atención a una sola persona en particular. ¿Será por el estres? ¿Tendré demasiadas cosas ya en mi vida? ¿O será ese deseo imperecedero que me oprime el corazón?

Quien sabe... Algún dia puede que explote lo que llevo dentro, acabe diciendo todo lo que siento, y mi mundo acabe por desmoronarse. ¿A quién puede interesarle realmente? Sea a mucha gente o a nadie, tengo por seguro que el abrir mi corazón no sería bueno. Tal vez sobre a los ojos de mucha gente.

Mientras tanto, hoy he recibido buenas y gratas visitas, y he visto a gente que realmente echo en falta, que no veo todo lo que querría. Puede que todo eso tenga relación con mi inmortal sensación... Quien sabe.

¿Alguien sabe? ¿Alguien entiende? ¿Os entendeis a vosotros mismos? Si es que si, teneis más suerte de la que pensais, pues no todos somos tan afortunados como para comprendernos, y mucho menos comprender a los demás.

Aunque también es cierto que, al final, y en el entorno práctico, es más facil entender a los demás que a nosotros mismos. Cosas de la vida.