Trantor, un mundo-ciudad

Durante cerca de doce mil años Trantor figuró en todos los mapas, guías, enciclopedias y tratados estelares como la capital burocrática del Imperio Galáctico, y como el más populoso de todos los planetas durante unos veinte mil, con sus cuarenta mil millones de pobladores.
Cubierta toda su superficie por metal durante sus últimos cinco mil años estelares de existencia, y por tanto eliminada toda posibilidad de trabajos agrarios en él, hubo de subsistir de importaciones de cerca de cien mundos, algunos de ellos fuera incluso de su sector galáctico.
Su energía la obtenía esencialmente de su sol, teniendo que almacenar esta energía mediante enormes radiadores-condensadores durante la noche, en forma de titanicos edificios que, al caer el sol, se azan sobre la ciudad, para más tarde volver a ocultarse bajo el titanio y el acero de la superficie.
Siendo casi el centro geográfico del imperio más grande jamás conocido por la humanidad, que cubria la galaxia de un extremo al otro, dedicó prácticamente en exclusiva su existencia a las tareas administrativas y burocráticas de docenas de millones mundos, perdidos en las inmensas distancias del espacio, hasta el día de su total caída y saqueo en el siglo segundo después de Seldon.
Desmantelado todo el metal de su superficie tras los saqueos, conservando únicamente la Biblioteca y la Universidad imperiales, sobreviven en él corpulentos campesinos a base de cultivar sus mal nutridas tierras, y vendiendo a otros planetas el poco metal que aun no ha sido saqueado por los piratas y las naciones rivales.
¿Cómo puede un poderoso imperio como éste desmoronarse con el paso de los siglos? ¿No debería en todo caso fortalecerse con el avance de la ciencia y la tecnología? Lo cierto es que lo hizo, poco a poco, durante milenios, perdiendo toda la emoción del descubrimiento científico en pos de la burocrácia, la megalomanía de sus lideres y la debilidad del patriotismo de los mundos periféricos, que no tardaron en alzarse contra el despotismo de los últimos emperadores de Trantor.
Seldon habló. Y así sucedió.










